EN LA BATALLA DE LAS FLORES

«Sé de quien ha dejado un soneto sin el terceto último, por ir a averiguar en la Bolsa un asunto de tanto por ciento»
-Rubén Darío

jueves

Todo es posible. IT FROM BIT



Nos llega la pregunta en algún momento de ¿por qué los mayas consideraban el número "cero" como un símbolo sagrado? La misma pregunta aparecerá en otras culturas alrededor de símbolos numéricos.

Las respuestas siempre estuvo cerca, al alcance de la simple y sencilla curiosidad. E
n este tiempo, recibir nociones científicas resulta natural : una simple ecuación. Es tan natural saber de nanotecnología y aplicaciones en la computación cuántica, por lo cual se ignora la naturaleza que sostiene dichos fenómenos.

Hoy sabemos pues, que al igual que un gen contiene un código informativo para el desarrollo de una simple célula o la constitución de complejos cuerpos con millardos de células especializadas (neuronas, fábricas de proteínas, etc), de la misma manera el universo macro o su mínima expresión atómica está codificado con el mismo sistema de información, números (y letras), y todo depende de una conciencia, de la "inteligencia infinita".

El universo en cualquiera de sus expresiones es númerico, y la clave de su decriptación está en el simple y sencillo -pero a la vez complejo- sistema binario. En el simple y primitivo átomo del hidrógeno como en el universo galáctico operan las mismas leyes físicas. Estas nociones pueden perdernos en el materialismo, y dejar de lado el sentido de la vida.

Hay que regresar entonces al origen del universo, dar una mirada a lo que aconteció al inicio de la "película" cósmica, al enigma detrás del muro de Plank, para comprender que el periplo cósmico se fundamenta en ese sentido "vital", lo sagrado.

La respuesta cultural al propósito numérico esta ahí, en la "singularidad inicial" , la dimensión misteriosa y única donde -como dice el consenso científico-, todas las físicas se funden (fallan). Antes lo dijo John Wheeler : "It from bit" (eso que deriva información). Y todo será posible, hasta la teletransportación, viajar al pasado, donde sin duda el universo tiene una memoria de respaldo o una fotocopia de nuestra película.


Para los mayas, el cero no era incógnita, era sagrado, por cuanto revelaba la poesía de la creación, las "notaciones" que están grabadas en el "Sagrado" libro del Génesis.

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