EN LA BATALLA DE LAS FLORES

«Sé de quien ha dejado un soneto sin el terceto último, por ir a averiguar en la Bolsa un asunto de tanto por ciento»
-Rubén Darío

sábado

Ska y Ecología

"Amazonia.
La más grande foresta tropical del mundo está amenazada.
La riqueza de su diversidad biológica también"
-WWF.
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Hay ciertas personas que se pasean en 4x4 con la arrogancia de llevar una berlina. Un verdadero Sherman de asalto para una sola persona. Las ciudades han sido invadidas por 4x4. Hace algunas décadas atrás 200 millones de chinos se transportaban en bicicleta, ahora se movilizan en automóviles utilitarios. Los boletos de avión son tan baratos que los noctámbulos dejan los pub londinenses y berlineses para pasar la noche cervecera en Barcelona. Uno de los entretenimientos favoritos de los esnobistas -desde hace casi un siglo- son las carreras de autos y tal actividad ha sido elevada a la categoría de deporte al punto que en cierto "reino" han dado el premio del año a un corredor, como si se tratara de un Nobel. Millones de toneladas de plásticos y otros desechos se acumulan diariamente en los llamados vertederos. Para muchos mentecatos la megalópolis y el neón son cool, pero nos enteramos que a inicios de año la ciudad de Nápoles terminó convertida en megabasurero.

Si es necesario repetir la profesía, recordemos que gran chief Seatle advirtió al presidente Franklin Pierce refiriéndose a la compra de las tierras indígenas : "Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto". y más adelante advierte: "También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos". Seatle advierte en su CARTA* que la vida ha terminado y comienza la sobrevivencia.

Cientos de hectáreas de selva tropical son arrasadas diariamente por las mordeduras de los bulldozers. Multitudes de campesinos abandonan el agro por falta de créditos y mercado y se amontonan en las ciudades, donde la industria del cemento alarga la periferia apocalíptica demoliendo y volviendo a construir con voracidad histérica.

En el África central el desierto avanza a pasos de gigante como consecuencia de la sequía. Hace un año la mitad de las estaciones de ski alpino no abrieron temporada por falta de nieve. Y en este invierno los campesinos europeos estuvieron preocupados por las bajas cotas de nieve, la sequía amenazaba llegar a las raíces, lo que daría como consecuencia: la muerte del árbol. Sin agua no hay cosecha. Sin embargo, en el Ecuador el diluvio causó catástrofes.

Con toda esa distorsión de los ecosistemas recordé que hace algunos años atrás estuvo de moda una bonita y excelente canción del grupo Maná donde se preguntaba:

¿ Y los niños dónde jugarán?

Los signos del cambio clímatico están aquí, todos los días, y no es un spot de WWF* alertando la desaparición del oso polar. Sabemos que el planeta está enfermo, padece un cáncer maligno que puede ser letal. Lo sabemos. La información nos salta a todos los sentidos en sobredosis intoxicantes. También hay otros hechos que no están muy difundidos, como el oscurecimiento gradual del cielo desde los años cuarenta a causa del efecto invernadero, lo cual altera el ciclo rotativo del agua y limita, por otra parte, la producción de clorofila amenazando a muchas especies vegetales. Efectos concomitantes.

Es cierto que dentro de unas decenas de millones de años desaparecerá la vida humana en el planeta Tierra debido al calentamiento natural provocado por las radiaciones solares, que se elevarán en grados multiplicados a cifras astronómicas en ese proceso letal de toda estrella. El sol se recalentará hasta calcinar Júpiter y luego se convertirá en agujero negro, como un aspirador cósmico chupando la ceniza que quede de nuestros planetas.

Pero mientras no llegue ese inexorable momento, bien podemos vivir muchísimos años en paz, alegres y en armonía con nuestro habitat. Conocemos las medidas profilácticas para la conservación de los ecosistemas. Dejemos de ser esnobistas creyéndonos urbanos. La experiencia humana nos dice que el mejor sistema de vida es el rural. En la actualidad muchos pueblos nos dan muestra de su cultura armónica con la naturaleza, y Naciones Unidas en sus reportes sobre "población" ratifica que los pueblos felices no son los que viven en los países industrializados.

Aquí de nuevo la canción de Maná y su ritmo ska viene como una síntesis en la que se junta nuestro mensaje, la alegría, el ritmo armónico y un paisaje. Maná un nombre bíblico. Ska un ritmo que evoluciona del calypso siempre en armonía con una religión que hermana al hombre con la naturaleza.
Conservemos el paisaje "donde jugarán nuestros niños", y para seguir optimistas dancemos al ritmo de Ska, del rock steady o si se quiere a ritmo de cumbia.

*leer más en links:
campañas de WWF
CARTA del jefe indio Seatle

ska

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